Otavalo y el mercado de los sábados.

Al llegar a Quito lo primero que hice fue buscar un bar para ver Barcelona – Real Madrid. Después me encontré con Daniel de Couchsurfing y me llevó a su casa cerca de la zona de la Mariscal.

Más tarde llegaron Ben de Australia y una pareja de holandeses y nos acomodamos en la casa.

Recorrí un poco la ciudad y su centro histórico. La parte antigua de la ciudad es lo más interesante para visitar. Hay una gran cantidad de iglesias y edificios de estilo colonial.

La primera noche en Quito me desperté a las 6am con dolor de oído y la visita del médico me diagnostico otitis. Me dio antibiótico, calmante, y dos gotas distintas, un poco mucho para una otitis. Los médicos ecuatorianos tienen la misma letra que en todo el mundo y ni en la farmacia entendían que decía la receta.

Después de algunos desencuentros me volví a encontrar con los yankees que había conocido en Quilotoa y recorrimos la Ciudad mitad del mundo. Ahí es donde pasa el ecuador, latitud 0. El lugar llamado se encuentra a una hora de Quito y no hay mucho que hacer. Mirar algunos museos chiquitos, sacarse unas fotos con el monumento y la línea que marca el ecuador… y no mucho más.

En las tardes-noches en lo de Daniel se armaban siempre charlas sobre viajes y lugares del mundo. Albert nos contaba como había sido viajar por China, Japón y Rusia y como con su mujer estaban viajando a dedo por América.

Infaltable a la noche después de comer hacíamos un poco de PS3. Como no tenía ningún juego de futbol nos conformábamos con NBA, St. Fighter o alguno de autos.

De Quito seguí la ruta para Otavalo, a dos horas hacia el norte. Conocido por la gran feria de los sábados llegué dos días antes para conocer un poco el lugar. Como es costumbre en esta época del año a la tarde llueve un rato y después para. La primera noche en el pueblo empezaron a sonar algunos petardos, eran fuegos artificiales por la fiesta de una santa del lugar y había una peregrinación.

El mercado de los sábados de Otavalo tiene la fama bien ganada. Durante la semana la feria ocupa la plaza del pueblo, pero los sábados además se suman puestos en todas las calles aledañas. Se pueden encontrar cosas para todos los gustos desde ropa, adornos, hamacas hasta comida y carne cruda.

A pocas cuadras también se puede encontrar el mercado de animales. En un terreno al aire libre se pueden ver gallinas, conejos, chanchos, vacas y algunos otros animales. Cada uno controlado por su dueño con una soga o en una jaula. Un espectáculo muy particular.

A menos de una hora hacia el norte y a 125km de la frontera con Colombia está Ibarra. La ciudad no tiene mucho que ofrecer, es bastante desprolija y pocos son los lugares para visitar. Algunas iglesias, una laguna y los helados de Paila son de las pocas atracciones de la ciudad.

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About Rutina Cortada a Cuchillo

Un blog con el que salimos cuando podemos a contarles lo que vemos. Deberíamos salir menos, estamos empezando a dormir mal. No nos gusta la polenta, los domingos tristes y la gente que dice setiembre (¿por qué no dicen también otubre?). Nos gusta complejizar lo simple y descontracturar lo complejo. Nunca aprendimos las tablas de memoria, los números primos y las divisiones con fracciones. No congeniamos con lo formal y tampoco adherimos a lo normal. rutinacortadaacuchillo.com

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